domingo, 13 de marzo de 2011

Carta abierta a una noche oscura

Señores y señoritas un cadáver exquisito realizado con un amigo, Santiago Urrea. 

La luz palpitaba y me desesperaba. Negro-amarillo-negro-amarillo, esa  era la gran gama de colores que me acompañaba y junto a ellos un silencio que me aturdía. Todavía está en mi cabeza esas palabras que pronunciaron los sordos en la calle mientras las mujeres se quitaban el maquillaje delator de sentimientos. 


La habitación no parecía algo más grande que una caja de fósforos y ya dentro de mí habitaba una pequeña parte de olvido. Miro al cielo y siento el desgarramiento de mi ausencia, el final se acerca, mi partida en hora buena llegará, no quiero sino, dejar de ser, pero no para trascender: para no seguir. 


Escapar de mi pequeña celda, de esta habitación, de mí, de mi cotidianidad. Abajo todo sigue y una frase de Galileo en mi cabeza “e pur si muove” se mueve y yo acá muriendo, desangrándome, dejando en mi cada paso. La transfiguración constante del paisaje me desespera, ya estoy cansado de revestir aquellos lugares y sé que tan solo me espera la muerte.

No sé cómo será el encuentro con ella, sólo sé que me enredaré en su perfume y volaré sobre las cabezas de los falsos cuerdos, besaré unas cuantas poesías y echaré a la eternidad el pez de mi espalda para así poder encarcelar esa luz que nunca se convierte en oscuridad, ese reflejo de nada que se convierte en mi amiga y en una verdad arrastrada.

Me tomo una pausa, mando dos o tres cosas a la mierda y ahora mi destino serán las calles. 


No más pausas, paso sobre paso, camino, corro; mis ser tiende a la necesidad del viento, sin lugares, sin manchas, solo quiero correr, chocar contra uno o dos hombros, pedir disculpas, mirar a los ojos; no quiero ser la vergüenza de la huida, solo quiero caminar. Este tránsito es mi vida, el punto de llegada es el camino mismo, solo me resta caminar y caminar, seguir chocando. ¡Bum!. Otros dos hombros de desconocidos. Siente desdén el último perdón otorgado –¡mierda! lo sabía era mi culpa, no debí de haberlo chocado a él- mejor no sigo con este estúpido juego, más bien desataré mis zapatos y llenaré en camino de piedras y solo con un objetivo: Tras cada caída tener menos voluntad de seguir, pero finalmente  violentarla y  seguir. Cuatro, ocho, nueve pasos más, ya ni importa seguir contando, solo quiero caminar y respirar un poco la locura de los faroles y los árboles caídos, soñar siendo soñado y aterrizar en una alcantarilla al lado del cigarrillo que acabo de botar, que acabo de amar, que terminé pisando y odiando como ese lugar que fue quemado por su llanto y las ganas insaciables de humo, de risa, de música

Y lo sé ya no tengo otra salida, de nuevo terminaré decorando y revistiendo todos los espacios que habito, poetizando la mugre realidad, dejaré de fumar, escupiré al Ché. Mi ventana y la dialéctica serán la mejor compañía y tal vez llegues a estar allí lejos de los círculos, desbordando las aceras y además prometo no hablar solo de cuatro a seis de la tarde ya que, por más que viva sé que estoy muerto.

jueves, 10 de marzo de 2011

10 datos para la galería

Hace rato quería escribir en este blog pero por cuestiones de mi agenda imaginaria lo aplacé.
Bueno aquí voy:


Muchas, pero muchas situaciones me han revolcado la cabeza. Canciones, caprichos, palabras y sonidos, que fueron casi que vomitados por personas, protagonizan (para variar) mi mente. Unas me dicen esto, otras aquello y al final termino con una sopa de letras bajando por todo el cuerpo.
Decirme que hago parte de una galería de emociones ajenas de verdad me preocupa pues, creo que soy de esas personas que no es que hable mucho pero que cuando lo hace o son "huecadas" o termino haciendo sentir mal al  que está al lado porque no pienso lo que digo. Si señores... ese es el problema, no pensar lo que se dice, lanzar esas palabras al aire para que de la nada las digiera un oído y las convierta en sentimientos...bueno, continúo mejor. Como iba diciendo, eso de ser parte de una galería de emociones de otra persona me enloquece, y es esa locura que me hace pensar que tal vez me están leyendo la mente, o que debajo de mi cama está el coco o algo así y creo que me quita el traje de cordura esa cuestión. 


Ahora, si alguna vez estuvo encantado o una de esas carajadas de mí y me añadió a la galería de sus emociones aquí le voy a dar unos buenos datos para que sepa por qué NO merezco hacer parte de ese lugar:


1. Dese cuenta que los peores consejos que puede recibir son los míos: siempre, pero SIEMPRE son neutros, va a quedar en las mismas.
2. Si estoy normal, le escucho el 60% de las cosas que me dice (me pongo a pensar en otras situaciones) y si estoy leyendo o escuchando música le escucho el 15%
3. Hablo sola. Sí, de la nada me brotan comentarios que no tienen nada que ver con la conversación, y termino interrumpiéndola.
4. No me acuerdo de los nombres de las personas, así que pierde el tiempo contándome un chisme con nombres propios.
5. Pienso que tengo un hacker en el computador.
6.  Le encuentro parecido a cualquier cosa.
7. Si quiere hacer una cita doble, conmigo no cuente, usted podrá salir con la persona que le guste pero yo...nunca tengo novio ni nada de eso (ahórrese la pregunta del "por qué") 
8. Como dije anteriormente, no pienso lo que digo, así que algunas veces suena muy cruel o muy romanticón o muy buscón, pero relájese, que yo me doy cuenta de eso dos semanas después.
9. Escribo o digo muchas huecadas cómo esto.
10. Me cuesta entender las insinuaciones. 


Bueno espero que haya quedado muy claro los diez puntos y no se asuste ni piense que soy una asocial, simplemente le estoy diciendo unas cuantas verdades de mí o de pronto eso lo encontré en mi agenda imaginaria mmm ¡quién sabe! a lo mejor no soy Camila si no el marrano con un hueco en la espalda y usted es esa moneda que saldrá con un martillazo.