lunes, 21 de noviembre de 2011

Insomnio

Con lágrimas en mis ojos rojos te digo que de nuevo soy yo.

El cansancio se apodera lentamente de mi y me hace borrar los recuerdos del día de hoy. Tal vez del desayuno sólo me acuerde de la mermelada que le puse a la tostada, del almuerzo seguramente estará presente en un rincón de mi memoria ese puré que tanto me gusta, pero, estoy seguro que de la noche no me acordaré, cómo me ha venido pasando 35 años seguidos. 

En mi memoria hay un hueco; un roto infinito.

La ausencia de ella me desespera pues,todas las noches mantengo despierto para acordarme siquiera de una luciérnaga, o de un farol en la calle, pero no, es imposible para mi memoria retener ésta parte. Es como si un relámpago me arrebatara el tiempo durante la noche, y me tomara de la mano y me llevara a otro lugar, sin color, ni olor, ni sabor. Ya estoy cansado de no poder acordarme de su clima, ni de la cara de la luna ni de su juventud, además de tener que escuchar esas historias dónde la alaban y por supuesto estoy cansado de no poder soñar.

He visitado especialistas en la memoria, psiquiatras, brujas, magos pero, ninguno ha podido detectar esto. He tomado pastillas, jarabes, aguas, matas, sopas, pero nada ha dado resultado por eso acudo a ti, porque mi paciencia se ha vencido, y no te preocupes que esta vez no es un simulacro, tenlo por seguro que al caer la noche estarás tocando mi puerta y yo con mis enormes ojeras te acogeré y me llevarás a ese mundo desconocido, que dicen que es un paraíso, dónde todos son livianos y hay sueños en cada esquina, dónde podré dormir y ser la envidia de todo cristiano, donde podré caer al fin en ese sueño inmortal y eterno.

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