viernes, 5 de agosto de 2011

Nota encontrada en el sótano

Se supone que hay que hablar con la verdad, siempre la verdad, por eso escribo esto, porque quiero comentarles que, situaciones han revuelto mi estómago últimamente y el recuerdo de ellas lo siguen haciendo y sigo cayendo en la misma conclusión, no se me despega ni de mi mente ni de mi estómago, ni de mis ojos, ni de mi boca, porque todo se me desarma al pensar en ello, un temblor entra en mí, me agarra, me abraza, me sacude y me es imposible soltarme, un temblor que empieza con suspiros, sigue con lágrimas y termina con gritos, gritos de mi alma, de mi verdadero ser, gritos de mis ojos, gritos de mis oídos, gritos de mi cerebro, y diría que de mi corazón pero hasta donde sé el corazón no grita.

 Todavía recuerdo su blanco y serio rostro, también recuerdo al cuchillo que pasó, me saludó y se instaló en su pecho, recuerdo ver su boca abriéndose y pidiéndome ayuda,  recuerdo de igual manera lo divertido que me pareció, porque en realidad lo fue.

Si señoritas, maté a mi propia conciencia.

Nunca creí que fuera a ser así, siempre imaginé que ella era un grillo verde que vivía en la mitad de mi cerebro, pero me di cuenta que era asiática el día que maté a la locura pues ella salió con un botiquín que consiguió la vez que maté a la imaginación.

En este momento estoy escondida en el sótano de la casa verde de la calle 65, temo que la patrulla de la cordura venga por mí, pues la vecina Marta habló acerca de los asesinatos cometidos. Aunque el lugar no es muy agradable, es muy cómodo. Como pan y leche que la dueña de la casa me pasa. Mis mejores amigas son las ratas y mis enemigas las pulgas, pero trato de sobrevivir acá.

Les escribo esto a ustedes, mis difuntas amigas, porque he cometido un gran error y mis lamentos es la música que escucho diario. Acabo de darme cuenta que el problema no eran ustedes si no la razón, ésta se ha apoderado de mi cuerpo y de mi mente y me hace actuar de una manera que no acostumbraba.

No me queda más que decirles un “hasta luego” pues, no puedo escribir más porque presiento que esta vez no es un temblor si no un huracán el que quiere entrar.

Abril 14 de 1972

No hay comentarios:

Publicar un comentario